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Chupón - Chipinque
BIENVENIDO
Nos da gusto la participación en este recorrido de 14.7 Km, de nuestro apreciado Compañero Alfonso López Castro, quien nos brinda esta reseña.
Después de un poco más de cuatro meses en los que por prescripción médica no salí a nuestras queridas montañas, he regresado.
El pasado Domingo, 13 de marzo me animé a asistir a la excursión “Travesía del Cerro El Chupón a Chipinque”, debo decir que en el trayecto estuve varias veces a punto de claudicar debido a mi mala condición física.
Dicha excursión fue guiada por nuestro compañero Cóndor Héctor Tobías y asistieron como invitados, Joaquín Cisneros, y Saúl Ruiz y por parte del Cóndor Jesús Velázquez y un servidor, Alfonso López.
Comenzó la caminata en la falda del Chupón a las 7:32 AM, la mañana con un clima muy agradable, llegamos pronto al ojito de agua que trae poca pero aún corre; más o menos una hora nos tomó llegar a la cresta en el extremo Noroeste del cerro que es de donde parte la vereda hacia el Pinar, dicha vereda está un poco cerrada de vegetación pero se nota bien el trazo, cruzamos un cerco de alambre de púas y poco después llegamos a una cruz de tubo galvanizado con una placa que los excursionistas del Club José Navarro de Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey pusieron en recuerdo del Ing. Mario Aguirre Villafaña..
A continuación se nos perdió la vereda y transitamos por una ladera con un bosque de encinos con mucha hojarasca seca que la hacía muy resbalosa e incómoda, luego vimos un acceso a un puerto y nos encaminamos hacia allá, en esta etapa quedaron puestas algunas marcas que tenemos que ir a cambiar; en ese lugar nos tomamos una fotografía de grupo y probamos la potencia del zoom de mi cámara con una foto de la antena de la cabaña de los guardabosques del pinar, el paisaje muy bonito pues la atmósfera estaba transparente.
Continuamos y por un rato volvimos a perder la vereda pero la volvimos a encontrar y llegamos al lugar en donde se cruza una vereda que al parecer viene del fraccionamiento privado “Renacimiento”, dejamos dos marcas una indicando la vereda que sigue de frente hacia el pinar y la otra a la izquierda que es la que rodea dicho cerro y sube por el paraje denominado el Abrazo del Oso.
La vereda que tomamos es amplia y se nota que alguien la mantiene en buenas condiciones, baja a una cañada y continúa bordeando el cerro, hubo en este tramo algunas subidas que me hicieron perder el aliento y llegué a pensar que el Dr. tenía razón, que no debía haber ido pero en ese punto ya daba lo mismo seguir que regresar solo les pedí a mis compañeros que disminuyeran un poco el ritmo.
Como a las 12:30 nos detuvimos a comer, Héctor sacó su estufa y calentó unos tamales y unos tacos que llevaba y nos compartió, estaban riquísimos o ¿sería el hambre? Una vez cargadas las pilas reanudamos la marcha, la cañada del Abrazo del Oso no estaba lejos, el arroyo está seco y la vereda muy buena y marcada; comienza el ascenso hacia el Puerto del Aire, no puedo precisar qué tan lejos está pero se me hizo eterno, encontramos algunos charcos en el cauce pero no vimos correr el agua. Finalmente llegamos a la brecha que hacia la derecha conduce al puerto y a la izquierda al bebedero que está en la desviación al Epazote; decidimos ir a tomar agua al bebedero antes de ir al puerto a tomar la vereda de la deslavada luego nos dimos cuenta que en el puerto también hay bebederos.
Cómo me verían los compañeros que me recomendaron que yo siguiera la brecha del empalme y de allá pidiera un aventón a la caseta de la entrada, les dije que ya estando en Chipinque yo seguiría por mi cuenta pues ya los había retrasado mucho y así lo hicimos.
Yo ya me sentía mejor, y en vez de ir a la meseta decidí seguir detrás de ellos, bajamos al Puerto del Aire y tomamos la vereda, ellos delante y yo pocos metros a la zaga, bajamos por el zigzag a La Moras, Saúl que se detenía a tomar fotos se quedaba detrás de mi a ratos; seguimos por la brecha hacia Canoas, vimos el entronque de la vereda de Don Toño que parte de la casa del general, hubo un momento en que alcancé a Héctor pues con su rodilla lesionada batalla pero no deja de sorprender que ande caminando a ese paso tan pronto.
Poco después ya decidí bajar mi ritmo, así se los dije y seguí a paso más calmado, llegué a La Bellota a las 3:30 de la tarde desde donde llamé por teléfono para que fueran por mí.
He regresado, me siento muy bien, gracias Héctor.
Redactó: Alfonso López Castro
Unidos y Adelante
Asistentes:
Cisneros Reyes, Joaquín (i)
López Castro, Alfonso
Ruiz Cruz, Saúl Domingo (i)
Tobías González, Héctor - Guía y Cap. Supte.
Velázquez Muñiz, Jesús

