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Circunvalación al Iztaccíhuatl


Exc. 2010/48 - 1a Fuerza - 12 a 14 de julio de 2010

La Circunvalación al Izta

El objetivo de esta excursión fue efectuar el recorrido 360° al Volcán Iztaccíhuatl, el cual requiere de 4 días como mínimo de expedición y consiste en partír desde el paradero La Joya para hacer el recorrido de la circunferencia completa del volcán por encima de la cota de los 4200 msnm, pernoctando en los 3 refugios existentes a lo largo de toda la ruta (El 19, Láminas y Otis McAllister). El jueves en la madrugada salir del albergue de Otis McAllister y ascender por el glaciar de Ayoloco hacia la cumbre o "El Pecho" y bajar por la ruta normal de los portillos nuevamente a La Joya.

Como es bien sabido, los montañistas estamos a expensas de los cambios climáticos para cumplir con nuestros objetivos. Esto es especialmente aplicable a la alta montaña, donde los vientos huracanados pueden arrojar a un montañista al abismo, y la lluvia y el frío pueden complicar mucho una excursión.

En el presente caso el clima no permitió concluir la excursión como se planeó, pero nuestros compañeros están dispuestos a terminar en la primera oportunidad lo que dejaron inconcluso.

Estaremos al pendiente de la segunda parte de esta interesantísima expedición y les deseamos mucho éxito.

 

La excursión comenzó el lunes por la mañana cuando Chayito me hizo favor de darme un aventón camino a su trabajo para pasar por el centro de la ciudad y comprar los tanques de gas, pero eran las 9:05 AM y la tienda aun no abría por lo que sería necesario que yo regresara a comprarlos horas más tarde. Chayito me dejó en la estación Pino Suarez en donde, ya cargado como todo un explorador inicié mi marcha hacia el aeropuerto para recoger a Alex. El camino fue corto pero algo chistoso pues todo mundo se me quedaba viendo con asombro y con ganas de preguntarme la razón de mi atuendo y la gran carga en mi espalda, sin embargo hice caso omiso a tales miradas de sorpresa y cuando vine a percatarme, ya estaba dentro de la terminal aérea.

Alex hizo su aparición por ahí de las 10 AM y de ahí, para ahorrarnos el innecesario taxi a la terminal de autobuses poniente (TAPO), nos fuimos por metro para iniciar el calentamiento y hacer las primeras pruebas de resistencia física previas a la excursión. El trayecto fue tranquilo y como era de esperarse, sin contratiempos… ¡pero con algunas gotas de sudor ya en la frente! Después de una pequeña confusión en la estación San Lázaro, logramos salir directamente a la TAPO en donde Alex se quedó cuidando las cosas frente a un televisor viendo a las muy bellas conductoras de “Venga la Alegría” y me imagino que los menos de 60 minutos que tardé en ir y venir al centro de la ciudad por los tanques de gas se le fueron prácticamente como agua, muy agradables y muy reconfortantes (después de haber cargado su pesada maleta por las interminables escaleras y pasillos de las estaciones del metro, claro está!)
 
Tomamos el autobús a Amecameca para encontrarnos con Carlos Camarillo en aquel lugar a eso de la 1:30 PM y al llegar a la caseta de Chalco, observamos por la ventanilla que otro montañista guardaba su “ropero de espalda” en el autobús. Cuando me asomé para ver su rostro, sorpresivamente me percaté que se parecía al “Potrillo” y cuando abordó el autobús, vimos con gran asombro que era el mismo que viste y canta, perdón, calza: ¿Alejandro Fernández? No. ¡Carlos Camarillo en persona!
 
Ya desde ahí comenzaban bien las cosas, pues comentamos que si lo hubiéramos planeado así, seguramente no habríamos coincidido de igual forma en tiempo y lugar. El trayecto sirvió para conocernos mejor y para platicar respecto a lo que vendría después. Llegamos a Amecameca en donde Alex por fin se “disfrazó”, hicimos las últimas compras, comimos placenteramente en una fondita y finalmente abordamos el taxi que nos llevaría a Paso de Cortés y posteriormente a La Joya. La carretera llena de curvas y el cambio casi repentino de altura y temperatura comenzaron a “tantearnos”. Lo malo es que todo el trayecto estuvo nublado y no fue posible ver un solo instante el Popocatépetl; llegando a La Joya, el clima no mejoraba por lo que advertimos que sería un recorrido difícil y algo demandante.
 
Eran ya las 6 PM del lunes y el plan era el siguiente: Llegar el martes por la tarde al refugio “Grupo de los 100” para iniciar la circunvalación por el lado oriente el miércoles en la madrugada y llegar ese mismo día por la noche al refugio del “Téyotl” (la cabeza); el jueves avanzaríamos de regreso al refugio “Grupo de los 100” por el lado poniente pasando por el refugio “Ayoloco II” y finalmente el viernes por la madrugada intentaríamos el ascenso al pecho por la ruta normal (Arista del Sol).
 
Iniciamos con mucho entusiasmo la marcha y los minutos comenzaron a sentirse como horas, cada quien cargando aproximadamente 30 Kg de equipo y comida. En ese primer tramo nos dieron alcance tres montañistas (dos hombres y una adolescente) quienes iban ligeros y pretendían llegar al refugio esa misma noche; nosotros por más que apretamos el paso para ganarles el lugar, tuvimos que acampar ya caída la noche en el 1er Portillo. Fue una noche tranquila a pesar de que el viento no cesó y por momentos era posible ver las luces de la ciudad de México a lo lejos. Reposamos hasta las 8 o 9 AM cuando ya venían de regreso los montañistas quienes llegaron hasta el 4° Portillo y reportaron haber pasado una noche “interesante” por el fuerte viento que los azotó allá arriba. Iniciamos la marcha por ahí de las 11 AM con el objetivo de estar ese mismo día en el refugio. Llegamos al 2° Portillo algo tronados por la pendiente pero muy animados porque a pesar de estar nublado, el viento no era tan intenso y seguramente sí lograríamos el objetivo de estar en el refugio por la tarde. Descansamos un largo rato en ese lugar en donde además hicimos algo de escalada ligera en roca para tomarnos algunas fotos. El tercer tramo fue largo pero sencillo, ya habíamos entrado en calor y el avance era lento pero constante, sin embargo al llegar al 3er Portillo las cosas cambiaron drásticamente. Un viento muy fuerte nos acompañaría a lo largo de todo el trayecto rumbo al 4° Portillo por lo que hicimos una pausa para tomar un refrigerio y considerar seguir avanzando. Carlos y Alex se adelantaron pero a los pocos segundos sonó un silbato y vi que venían de regreso: Carlos decidió no avanzar más.
 
Las opiniones fueron muy divididas en base a la experiencia de cada quien, pues en mi consideración el factor del viento no era nada inesperado y el trayecto no presentaba zonas de derrumbes o zonas de riesgo en donde podríamos caer empujados por una ráfaga, además, pasando el 4to Portillo quedaríamos nuevamente protegidos del viento en el lado poniente de la cresta. Yo sugerí arroparnos al máximo y afrontar la gélida corriente de aire para llegar al refugio de los 100 como habíamos previsto y divertirnos un rato en el arenal practicando auto-detenciones con el piolet; a la mañana siguiente observaríamos si era posible hacer la circunvalación, llegar a la rodilla, a la cumbre, o bien, no hacer nada, descansar y esperar un día más a que las condiciones climáticas mejoraran. Pero Carlos ordenó no avanzar más, acampar en una cavidad poco antes del 3er Portillo y según las condiciones climáticas, reanudar la marcha la mañana siguiente directamente hacia el Téyotl sin llegar al refugio de los 100. Sin ningún cuestionamiento seguimos las indicaciones de Carlos, pero en ese momento la actitud de esa decisión había dado por terminada la excursión, pues era seguro que ese viento intenso nos acompañaría sin tregua durante todo el recorrido de la ladera oriente del volcán, y de no afrontarlo en ese momento y en ese pequeño tramo, de no ser un poco más “agresivos” en el avance (como después lo mencionó Alex), el punto del “no retorno” estaba ya establecido en el 3er Portillo.
 
Acampamos y en lo que Alex se echaba una sonora “pestañita”, Carlos y yo aprovechamos la estancia ahí para bajar y recorrer entre las crestas el enorme valle formado que solo conocíamos de lejos y a la pasada, y al que nunca habíamos pensado bajar. Paseamos largo rato por aquel lugar y después de ver los acantilados, manantiales y cascadas que desembocan decenas de metros abajo en el denominado “Valle Feliz”, estuvimos MUY tentados a continuar el festín de paisajes y subir por el arenal de la otra cresta en busca del punto denominado la “Cruz de Rosas”, sin embargo no lo hicimos pues la tarde comenzaba a caer y la verdad a mi me dio flojera subir y Carlos seguramente acabaría con los ojos saltones y la lengua de fuera (como después terminó de regreso al campamento). Los paisajes fueron espectaculares, estar inmersos en aquel lugar poco recorrido del volcán y ser testigos de la inmensidad de la montaña me dio una buena idea de lo que veríamos al recorrerlo en toda su circunferencia, pero desgraciadamente era muy frustrante no poder continuar el avance y ver como de un lado del volcán el clima era muy bueno, soleado y sin viento y del otro lado era “infernal”, como algunos no acostumbrados al clima de la alta montaña le llamarían.
 
Nos metimos a la tienda cada quien refunfuñando a su manera por el mal clima y dormimos intermitentemente por estar pendientes del clima, escuchando siempre el fuerte viento que no cesaba detrás del 3er Portillo. A las 5 AM estábamos más que nunca a la expectativa pues de haber buen clima, iniciaríamos la marcha a la brevedad posible pero… precisamente a esa hora, un ruido muy característico comenzó a sonar y nos hizo despojarnos por completo de todas nuestras aspiraciones en esta expedición. Lluvia, nieve, o aguanieve, lo que fuere comenzó a golpear la tienda y a cubrir los arenales de blanco. Yo personalmente me propuse ahora sí “por las malas” a vencer la ansiedad, a olvidarme de la expectativa y a descansar hasta las 10 AM; Alex y Carlos seguramente hicieron lo mismo porque el “concierto” fue… a tres voces.
 
Lo que ocurrió después es sencillo y breve. Yo propuse llegar al refugio de los 100 y pasar ahí el resto de los días de la excursión a la expectativa del clima para intentar la cumbre. Carlos propuso disfrutar unas horas bajo la lluvia e ir de todas formas al Téyotl y bajar por el pueblo de San Rafael. Pero Alex propuso regresarse ese mismo día a Monterrey para estar en posibilidades de reprogramar la excursión. Esto último fue lo que hicimos, comenzamos a bajar y cerca de las 2 PM ya nos esperaba el taxi que nos llevaría de regreso a Amecameca. Tomamos el autobús hacia la TAPO y Carlos se despidió en la caseta de Chalco; nosotros continuamos por las escaleras y pasillos del metro capitalino y con varias gotas de sudor en la frente pero sin percance alguno, Alex a eso de las 5 PM me dio el “au revoir” a la entrada del aerotren del aeropuerto.
 
La circunvalación queda pospuesta aun sin fecha tentativa, quedando pendientes de las observaciones meteorológicas para asegurar un buen clima y esperando contar con la participación de más Cóndores en la próxima visita al majestuoso, hermoso e impresionante Volcán Iztaccíhuatl.

Redactó: Emmanuel Hernández Troncoso

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Camarillo, Carlos - Guía
Hernández Troncoso, Emmanuel

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Rinde su Protesta en el Pico de Orizaba el 19 de noviembre de 2011. Lo acompaña su Padrino José Luján. Damos una cordial bienvenida a nuestro nuevo Socio. Excursión 2011/66. Lea la RESEÑA de esta excursión.

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Reportado el:
Sáb, 11/02/2012 - 08:46

Citas de altura

Las plantas han sido creadas para los animales, y los animales para los hombres; los domesticados para nuestro uso y provisión; los salvajes, en su mayor parte, también para nuestra provisión, o para algún otro propósito útil, tal como el suministrarnos vestidos y cosas así.

• Aristóteles

Filósofo griego