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CONFRA DE OCCIDENTE 2003
EL CONDOR EN LA “CONFRA”
En febrero de 2004, tendrá lugar la 50ª edición de la famosa Confraternidad Montañista de Occidente.
Nuestro Compañero Víctor Campos, quien ha asistido varios años a dicha confraternidad, nos dice que ésta destaca por su esmerada organización, pero principalmente por el extraordinario espíritu de compañerismo que prevalece entre todos los asistentes a la misma.
El Club Cóndor tiene una larga historia de participación en dicha confraternidad. En el boletín “CONDOR” de febrero-marzo de 1954, se informa que “Nuevamente nuestro Club ha estado presente en la confraternidad organizada por el Club Chimalhuacan (al Nevado de Colima y el Volcán de Fuego), asistiendo esta vez Salvador Morúa Z., portando los colores de la AENL y Cóndor”. Y en la portada de la misma revista, aparece una fotografía del Pico Norte del Volcán de Colima, cuyo pie informa que se trata de “la 3ª Fraternidad del Club Chimalhuacán de Guadalajara, Jal.”
Asimismo, los boletines “Cóndor” de marzo de 1949 y de Abril-Mayo de 1949 nos informan que en la Semana Santa de 1949, Antonio Martínez y Gilberto González, ambos del Cóndor, ascendieron al Volcán de Fuego y al Nevado de Colima en compañía de varios integrantes de los Clubes “Legión Humboldt Bacardí”de Guadalajara, y del “Club Alpino Clavería” de la Capital.
Por su parte, la página del Club Chimalhuacan en la Internet informa: “Fue así como nació La Confraternidad Montañista de Occidente al Nevado y Volcán Colima, efectuada cada año los primeros días de Febrero, haciendo Honores a Nuestra Enseña Patria el día 5, en el lugar conocido actualmente Puerto Luis Barajas Martínez. Posteriormente de efectuar en forma particular esta excursión al Nevado y Volcán Colima, (los miembros del Chimalhuacan) decidieron compartirla con los demás montañistas de la República Mexicana, convocándolos para asistir a la Primera Confraternidad Anual al Nevado y Volcán de Colima en el año 1952, Asistiendo clubes de la República Mexicana: Distrito Federal, Puebla, Veracruz, Guanajuato, Nuevo León, Hidalgo, organizándola cada año hasta 1958. Años más tarde fue organizada por la Asociación de Excursionismo de Jalisco, hasta nuestros días.”
En la década de los años 60s, nuestro muy estimado Compañero Jesús Guerra García, en esa época integrante (junto con José Nicolás Villanueva) de la Preselección al Aconcagua de la LASEN, asistió a dicha confraternidad en los años 1962 y 1963, en compañía de Pedro Prado del Club Osos, también preseleccionado al Aconcagua. Relata Guerra haber hecho amistad en dichas confraternidades con el muy conocido Sr. Eskenazi, de larga y distinguida trayectoria montañista en la Asociación de Jalisco, con el Dr. Atanasio, con la familia formada por Carmelita y Román Gonzalez, con Zacarías, entre otras personas. Entre sus recuerdos destaca el intercambio de banderines que realizó en la cumbre del Nevado de Colima con el famoso Eliseo Romano, del Club Imexssal, de Guadalajara. El Sr. Romano vino en muchas ocasiones a la Confraternidad de La Calle, llamando la atención porque no obstante tener una sola pierna, utilizando muletas hacía excursiones de primera fuerza, incluidos los volcanes de más de 5000 metros de altura en el Valle de México. Ojalá podamos recuperar las reseñas hechas por Guerra a esta Confra.
Y en fechas recientes, nuestro Compañero Víctor Campos ha asistido en el 2001 y en el 2003 a la Confra. Eminente escritor, Víctor nos ha obsequiado una clásica reseña de su participación en compañía de Julio C. Hernández en la 49ª edición de la Confra, en febrero de 2003.
En 2004 la 50ª edición de la Confra, a efectuarse como es tradición durante la primera semana de febrero, promete ser excepcional. Esperamos que varios de nuestros Compañeros porten los colores del Cóndor en este importante evento. ¿Quién dice “yo”? Para informes, comuníquense con nuestro Capi Julio Hernández.
Eduardo Verduzco
Una confraternidad de montañistas es una excursión especial, que pretende la convivencia con gente de diversos lugares. Un ejemplo es la Confraternidad Montañista de Occidente, que desde hace casi 50 años ha sido realizada por la Asociación de Montañismo y Excursionismo de Jalisco, y es llamada cariñosamente La Confra . Es algo así como salir de excursión y andar de fiesta. Recientemente conocí esta extraordinaria excursión, y se las voy a platicar.
La Confra es una larga excursión con algo muy particular: subir una montaña y al descenso, llegar a una playa. Esta excursión inicia en la ciudad de Guadalajara, pasa por el volcán Nevado de Colima, cerca de otro volcán conocido como el Volcán de Fuego, y termina en una playa del Océano Pacífico. Hay que aclarar que el Nevado de Colima es un volcán apagado. En cambio, el Volcán de Fuego, su vecino, ha estado activo por varios años. Es uno de los volcanes activos sobre una línea sísmica que pasa por Asia, Hawaii, la costa Oeste de Estados Unidos y de México, y se prolonga hasta Sudamérica. El recorrido de La Confra se hace por el Nevado de Colima sin tocar el Volcán de Fuego, que sólo es visto de cerca.
Esta excursión toma unos 4 días, y siempre se hace alrededor del 5 de Febrero, día de la Constitución Mexicana. Los organizadores tratan de aprovechar ese día de asueto, al que se le agregan un fin de semana y uno o dos días más para completar así el mínimo de días necesarios. Se pasan dos noches en la montaña y una en la playa. Se hacen largas caminatas, por lo que es importante tener buena condición física. El clima durante la excursión es templado, frío y caliente, y sucede en rotación. Por lo cual se debe llevar equipo, ropa y alimentos adecuados. Al principio parece algo difícil, y quizá se piense que hay que llevar una mochila muy pesada. Pero, si se lee bien la convocatoria y si se siguen las recomendaciones de los expertos organizadores, se evitará el sobrepeso.
La primer tarea, para ir a La Confra, es preparar la ropa y equipo. Estos consisten básicamente de: una tienda de campaña para compartir, una mochila grande, bolsa de dormir, linterna, botas de montaña, chaqueta, guantes, una muda completa de ropa de invierno, una muda de ropa de verano, y por supuesto la ropa de playa sin que falte el traje de baño. La segunda tarea es conseguir alimentos para preparar dos desayunos, dos comidas y dos cenas, que se consumirán en la montaña. Es bueno llevar frutas, granola, dulces y algunas latas de la lechera chiquita. Se deben incluir en las provisiones 4 litros de agua embotellada como mínimo. También será bueno llevar cámara fotográfica, lentes oscuros, gorra y un paliacate que servirá de guardapolvo.
En cuanto al transporte, hay que preocuparse sólo de la ida y vuelta a Guadalajara, ya que los organizadores de Jalisco se encargan de los traslados en aquella región. Se paga una cuota por asistir a esta excursión, alrededor de $700.00 M.N., la cual cubre el costo de transporte en autobús, camiones de carga y camionetas. Además, la cuota incluye una comida al llegar a un hotel en la playa. Los vehículos se abordan de la siguiente manera: autobús y camión de carga, desde Guadalajara a la aproximación de la montaña; camioneta y autobús al terminar la caminata para ir a la playa; y autobús al retorno, desde la playa a Guadalajara. Al punto de partida, en Guadalajara, hay que llegar bien bañados y será mejor que se haya tomado un buen almuerzo. Es necesario llevar dinero para gastar en la playa, dado que solo se recibe una comida, y se tiene que pagar el resto de los alimentos, así como los gastos de hotel. El hotel sede de La Confra es bastante económico, y para tener cuarto al llegar, hay que asegurarse de hacer una reservación tal como se indica en la convocatoria. De lo contrario, allá se tendrá que buscar hotel por cuenta propia o acampar sin costo en la playa, y se deberán usar los baños públicos del hotel. Debo decirles que sólo he visto unos cuantos que lo hacen de esta última forma. Después de la larga caminata y haber acampado dos noches en la montaña, se antoja tomar un buen baño y dormir en una cama.
Así que les recomiendo pagar hotel, no importa que se acomoden varios en el mismo cuarto y que el baño se haga con uno de esos jabones chiquitos que regalan en los hoteles.
XLIX Confraternidad Montañista de Occidente 2003
Ahora, déjenme contarles del recorrido en La Confra 2003. Fue el día 5 de Febrero a las 9:30 A.M., cuando nos reunimos para partir, en la plaza Juárez del centro de Guadalajara. La salida a la excursión se hace con gran pompa, y se invita a las H. Autoridades para dar unas palabras en una ceremonia de partida.
Julio Hernández y yo asistimos representando al Club Explorador Cóndor, en La Confra del 2003. Nos unimos a un numeroso grupo de más de 250 personas; hombres y mujeres; adolescentes y adultos. Los familiares de varios compañeros asisten a dicha plaza para despedirlos. Más tarde, algunos de esos familiares, inteligentemente se van directo a la playa, y ahí esperan disfrutando de la vida hasta que llegan sus seres queridos cansados y llenos de polvo.
Desde hace mucho tiempo, yo había escuchado acerca de esta excursión, pero no lo suficiente, ya que pensaba que era una difícil expedición de alta montaña. Creo que así era en otro tiempo, y según cuentan, antes se llegaba a la cumbre por lo que se requería mayor esfuerzo y preparación. Hoy en día el recorrido es más sencillo, porque Protección Civil a duras penas proporciona el permiso de acercase al Volcán de Fuego, debido al estado de volcán activo y por ser zona sísmica. Por lo anterior, los organizadores han tenido que buscar una ruta alterna que permita seguir efectuando esta excursión.
Acercamiento
El primer día es sólo de acercamiento a la montaña resultando casi un paseo. Pero su importancia radica en el proceso de aclimatarse. Seis autobuses llegaron a la plaza, en los que nos transportamos desde Guadalajara a El Fresnito, un pueblito a 3 horas de la Guadalajara y cercano a Cd. Guzmán. Hicimos una parada saliendo de Guadalajara por la carretera a Colima, donde compramos sodas y botanas, para comerlas mientras veíamos una película abordo. El Fresnito se localiza en la falda del volcán Nevado de Colima, y es ahí donde termina la carretera pavimentada, por lo que dejamos los autobuses para abordar unos camiones de carga que ya nos estaban esperando en medio de una polvadera. Nos distribuimos en varios camiones, abordo de sus cajas de carga. Íbamos parados y apretados con las mochilas acomodadas en un montón. Es momento de cubrirse la nariz y boca con el paliacate para guardarse del polvo. Los camiones cargueros nos llevaron por un camino de terracería en el bosque, cuesta arriba. En el ascenso, hay una vista hermosa de una llanura verde y desde ese lugar se ve Cd. Guzmán. También hay muchos árboles, algunos son muy altos. No faltan los gritos de “aguas con la ramona”, alertando para agacharse antes de ser golpeados por la rama. Llegamos a La Joya. Ahí, muy arriba en referencia al nivel del mar, habríamos de hacer el primer campamento. La caminata empieza en este punto al día siguiente, y desde aquí se observa una cumbre que ví nevada en La Confra del 2001. Este año sólo quedaban algunos restos de nieve. Al anochecer hace mucho frío y la temperatura desciende al avanzar la noche, llegando casi a los 0 grados por la madrugada. Cerca del campamento hay un arroyito con agua muy fría. Este campamento es sobre terreno muy amplio en el que se hacen múltiples fogatas. Esa tarde, y parte de la noche, se come y se platica muy a gusto. No faltan las anécdotas, entre risas y bromas.
La Gran Caminata
Al amanecer del segundo día, nos dan la orden de levantar el campamento, y a las 6:30 A.M. debemos estar listos para iniciar la caminata, que durará casi todo el día. Ascendemos por un camino rural en una mañana fría. A eso de las 10:30 A.M., llegamos a La Calle de Dios. Ahí se realiza una ceremonia con honores a la bandera y un minuto de silencio en memoria de montañistas. En esa hora el sol brillaba y empezaba a sentirse calor. Tomamos el desayuno, y después empezamos a caminar sobre una brecha muy polvorienta. Cerca del medio día llegamos a un mirador con la ropa llena de polvo. Parece que nos dimos una revolcada. Descansamos un rato, tomamos fotos del panorama, y vemos lo que nos espera para llegarle caminando. Luego descendemos por una vereda con tierra húmeda entre árboles altos y pequeños. Al parecer los talabosques han andado por ahí. Alrededor de las 2:00 P.M., llegamos a un corral de vacas conocido como “La Ordeña”, se localiza a 9 kilómetros de La Joya y a 3 horas antes de llegar al segundo campamento. Durante la caminata muchos van muy aprisa haciendo punta, otros vamos un poco rezagados, pero en La Ordeña nos reunimos todos. Ahí nos damos una lavadita con el agua de un venero, y tomamos un refrigerio. Luego, seguimos camine y camine hasta llegar al segundo campamento en las ultimas horas de la tarde.
Este campamento se hace al pie del cerro San Francisco, el espacio es reducido, pero suficiente para acampar poco más de 250 montañistas. Las tiendas de campaña quedan muy cerca una de otra. Hay que tener cuidado al caminar para no tumbarlas ni atropellar a un vecino. Entonces estamos ya muy cansados, pero muy contentos. Llegamos ahí a buena hora del día, con luz del sol todavía, y tenemos tiempo suficiente para descansar, comer, platicar, cantar o tomar una siesta. Por la noche las múltiples fogatas en el segundo campamento nos invitan a seguir platicando y comiendo. El cielo despejado permite ver el brillo de las estrellas, que en lo magnífico del universo gritan la existencia del Todopoderoso.
_Pancho, qué andas haciendo?
_Le estoy cortando la cola a mis alacranes.
Dicen que había alacranes y que Pancho los iba a usar en su clase de Psicología. Yo no vi ninguno y no sé como se usa un alacrán en una clase de Psicología. Se me hace que al de los alacranes le surtió efecto el auténtico tequila Jalisciense. Esa era otra noche de irse a dormir temprano porque al siguiente día tendríamos que volver a madrugar.
Vamos a la Playa
En el tercer día estamos deseando llegar ya a la playa. Empezamos a caminar antes de que saliera el sol. Los guías hacen el conteo de los que van saliendo, así lo han hecho cada vez que hemos salido de un punto de reunión. Hacemos un corto ascenso, que me parece agotador por empezar a caminar tan temprano. Además recuerden que ya estamos en el tercer día de la excursión. Lo bueno es que después iremos sólo cuesta abajo, y quizá acelerando por el ánimo de llegar a la playa. En el camino paramos a desayunar y poco después aparece muy de cerca el Volcán de Fuego. Algunos pudimos observarlo y presenciar ligeras erupciones. El volcán lanzaba humo, piedras y cenizas.
_Cómo dices, Juan, que se llama el pueblo que se mira allá abajo?
_Telcruz. Ahí vamos a llegar.
En el avance y desde arriba, vemos en varias ocasiones el punto final de la caminata. Hace calor y el camino parece estirarse. Por fin, llegamos a Telcruz alrededor de las 2:00 P.M. Uno de sus habitantes es anfitrión de La Confra y nos recibe con una vendimia de tacos, sodas y cerveza. De aquí en adelante todo es fiesta. Lo que comemos y bebemos ahí sabe delicioso, además tenemos la dicha de contemplar el Volcán de Fuego. Luego nos trepamos a unas camionetas que nos llevan a la carretera, donde nos esperan los autobuses. Inmediatamente los abordamos y partimos rumbo a la playa a seguir la fiesta.
Entrega de medallas en la playa
El viaje hacia la playa es un deleite a la vista a través de la campiña mexicana y de bellos pueblos en la costa del Pacífico. Pasamos por la ciudad de Colima, desde donde vemos los volcanes que hemos dejado atrás. Alrededor de las 5:00 P.M. llegó el ultimo autobús al Hotel Miramar en la playa de San Juan de Alima. Esta playa se encuentra en el Estado de Michoacán, el tercer estado visitado en esta excursión. Mujeres bonitas nos dan la bienvenida con una buena comida. Después, es hora de bañarse y prepararse para la entrega de medallas por la noche. La ceremonia de entrega de medallas es elegante y emotiva. La Confra tiene la mejor ceremonia que he visto en una clausura de excursión. Cerca de la playa montan un Presidium con pancartas, y al lado se enciende una fogata, que arde más con cada leño y las palabras que van depositando cada uno de los que reciben su medalla. El cielo y el mar se funden en la oscuridad siendo testigos de la ceremonia. El ruido de las olas y la brisa del mar nos acompañan en el ritual. Los flashes de las cámaras, las porras, los gritos y los aplausos invaden y contagian de alegría a todos. Para recibir una medalla se necesita hacer tres Confras consecutivas. Debo decir que son muchos los que ganan medalla cada año.
Después de la ceremonia fuimos a dar una vuelta al pueblo y a buscar tacos callejeros.
_Yo quiero una orden de tacos de carnaza.
_ Qué es carnaza?
_No sé, pero sabe rico.
_Mejor pregúntale bien al taquero, porque un muchacho abrazó a un perro y le dijo: “vengase mi carnaza”.
_Estaba jugando. (…menso!)
Los tacos de carnaza estaban muy buenos. Por fortuna, el perro se seguía llamando Canelo.
El cuarto día es para disfrutar en la playa durante la mañana. Ya se pueden imaginar lo bien que se siente dormir en la arena arrullado por las olas del mar después de haber caminado tanto. El baño en el mar es muy agradable. Siempre se deben tomar las debidas precauciones, porque las olas ahí son medio bravas. Más o menos a las 2:00 P.M. se inicia el viaje de regreso a Guadalajara. Pero este año, algunos nos quedamos en la playa un día más porque el 5 de Febrero cayó en miércoles y La Confra terminó el sábado, así que pudimos disponer del Domingo.
Se me hizo fácil
Finalmente, cerca de las 8:00 P.M. llegamos a Guadalajara a la misma plaza de donde partimos. Ahora, como “Dodo”, el compañero montañista, puedo decir: “se me hizo fácil”. Pero allá arriba ya me andaba. Quiero felicitar a todos los organizadores, guías y retaguardias de La Confra. Aprecio el ánimo y seguridad que nos brindaron en el recorrido. Admiro el esfuerzo y preparación de cada uno de ellos. Ellos hacen un ensayo completo de la excursión al que le llaman “la macheteada”. Son tan cuidadosos que días antes han ido a marcar la ruta y a cortar ramas que obstruyan las veredas. Agradezco nuevamente a todos los que han contribuido con esta confraternidad montañista: Onofre González, Diego Leñero, Juan José Amezola, Paty Daválos, Maruca, Pancho, Carlos Cortes, Gabriel Rubio, Juan Carlos Amezola, Alicia Solís, etc., etc. Pido mil disculpas por sólo mencionar parte de ellos. También quiero agradecer a Cony Hernández, Orlando Salazar y a la familia Amezola, por el transporte al aeropuerto y hospedaje que nos dieron a Julio y a mí, en nuestro viaje Monterrey-Guadalajara. Gracias también al Club Caballeros Alpinos por todo lo aprendido.
En el 2004 se celebrará el 50 Aniversario de la Confraternidad Montañista de Occidente. Dicen por ahí que “Jalisco nunca pierde, y cuando pierde: arrebata”. Estoy seguro que La Confra será por muchos años una excursión para celebrar. La Confra es una muestra de este México lindo y querido. Cuando vayas, abre bien los ojos porque hay mucho que ver.
Redactó: Víctor Campos
Club Explorador Cóndor
UNIDOS Y ADELANTE
Asistentes:
Campos Flores, Víctor
Hernández García, Julio César

