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LA MALINCHE


Exc. 2008/20 - 1a Fuerza - 10 a 13 de julio de 2008

Iniciamos el jueves 10 de julio de 2008 a las 7:50 PM. Abordé el autobús y ya estaban arriba José Manual Pérez, Roberto Muñoz y Jorge Rodriguez.

Empezamos el trayecto a las 8 PM en punto, unos minutos después nos detuvimos en Santa Catarina por otras personas y posteriormente tomamos la carretera. Aproximadamente a las 11:30 PM el autobús se detuvo en el parador San Pedro de la carretera a Matehuala, allí disfrutamos de una buena cena, todos teníamos mucha hambre, una hora después seguimos camino por carretera.

Vimos una película más en el autobús y al terminar fuimos dormitando toda la madrugada hasta las 6:30 AM ya del viernes 11 de julio, hora a la cual nos detuvimos en San Juan de Río, Querétaro para el almuerzo. Terminando de almorzar tomamos carretera rumbo al interior del estado de México. Comenzó a salir el sol y durante el trayecto tuvimos la oportunidad de observar el verde intenso de los paisajes de estas zonas del país.

Después de aproximadamente 4.5 horas de viaje, a las 11:30 AM llegamos a Apizaco, Tlaxcala; antes de llegar a este punto pudimos ver a la Malinche con su cumbre cubierta de nubes. En Apizaco comimos y turisteamos durante dos horas, después subimos al autobús y seguimos el camino rumbo al albergue del IMSS.

Hasta antes de llegar a Apizaco el clima se mantuvo de medio nublado a soleado (durante estos días había llovido demasiado en todo el país y en Monterrey hasta el punto en que pensé en cancelar mi participación en esta excursión) por que temíamos que se presentaran condiciones adversas de lluvia.

Pero al salir de Apizaco rumbo al albergue negros nubarrones amenazaban con validar las malas predicciones del clima para esta zona. Cuando el autobús empezó a subir por la carretera que llevaba al alberque nos impresionó el bosque de pinos tan tupidos y tan altos y me extrañó el pensar que esta zona fue alguna vez zona volcánica activa en la cual en muchas ocasiones fue bañada y salpicada por fuego, luego José Manuel me explicó que debido precisamente a las cenizas volcánicas esta zona es muy fértil; con esto también comprobé la imagen que vi en google earth en la cual se ve claramente una zona circular de color verde alrededor del cráter o cumbre de La Malinche. 

Llegamos al albergue aproximadamente a las dos de la tarde del día viernes 11 de julio, antes de bajar del autobús Paco nos indicó que grupos de personas estarían en cada cabaña, en una cabaña nos tocó estar a J. Manuel, Roberto Muñoz, Jorge Rodriguez, al Dr. Francisco García Quintanilla y a su hijo y a mí. Enseguida bajamos del autobús y bajamos nuestras maletas y mochilas, hacia frío y caía una llovizna ligera; después cada grupo se dirigió a su respectiva cabaña.

Al llegar a las cabañas me di cuenta de que éstas tenían muchas comodidades: clima, baño con agua caliente, chimenea, servicio de restaurante y facilidades para actividades deportivas, la verdad yo esperaba algo mucho más rústico, como lo podría ser un albergue. Ya en las cabañas desempacamos  y comimos, en ese mismo rato comenzó a caer una lluvia intensa. Después de un rato ya que dejó de caer la lluvia José Manuel, Roberto Muñoz, el Doctor y su hijo salimos a conocer un poco el lugar, primero fuimos al restaurante por unos consomés que por cierto a mí no me gustaron porque estaban sumamente grasosos, después fuimos a un área aledaña a presenciar un entrenamiento de aikido, pero lo mas importante de esto fue que desde la pista de atletismo donde se efectuaba el entrenamiento tuvimos la oportunidad de ver en todo su esplendor a la Malinche (foto 2) en un momento que el cielo se despejó, por lo que aprovechamos para tomarnos fotos con la Malinche de fondo (foto 3).

Foto 2. Vista de la Malinche desde la pista de atletismo del albergue.

Foto2. José Manuel Pérez y Felipe García con la Malinche al fondo.

La Malinche tiene un gran bosque de pinos hasta cierta altura ya que más arriba son arenales y uno que otro matorral y aunque ha sufrido ya de 3000 años de erosión desde su ultima erupción aun puede hallársele la forma típica cónica de un volcán, de hecho actualmente a la Malinche no se le considera un volcán apagado sino mas bien una ruina volcánica. También vimos que en el bosque aledaño a la pista de atletismo crecen unos hongos de un color rojo bastante llamativos.

Después de esto regresamos a las cabañas a descansar con el aviso de que el ascenso se iniciaría el día siguiente: sábado 12 de julio a las 6 AM. Las alarmas de los celulares empezaron a sonar a las 4:45 AM  hasta que finalmente nos levantamos a las 5 AM, desayunamos ligero: pan, atún, leche, nos pusimos las botas, ropa para el frío y cargamos las mochilas; salimos rumbo al punto de reunión a la entrada del centro vacacional, aun estaba oscuro y vimos un cielo impresionantemente lleno de estrellas. 

Se juntó el grupo y aproximadamente a las 6:30 AM iniciamos el camino a la Malinche por una vereda que sale del centro vacacional y que se adentra en el bosque de pinos. A oscuras y con frío, pero al menos sin lluvia nos fuimos abriendo paso por una vereda ancha y de muy poca inclinación. La primera hora de caminata estuvo pesada, pues uno inicia frío, además de que apenas íbamos agarrando el ritmo de la excursión.

Exactamente después de una hora, como es costumbre de Paco nos indicó que haríamos un descanso, algunos de grupo nos quitamos el exceso de ropa pues ya empezábamos a entrara en calor, también aprovechamos para tomar algo de liquido y energético, después de unos minutos seguimos el camino mientras iba amaneciendo.

El camino seguía muy tranquilo, estaba ancho y con poca inclinación. En el segundo descanso, después de aproximadamente 2.5 horas de caminata y habiendo ya amanecido pudimos observar la magnitud y belleza del bosque de la Malinche o "Malintzi" (foto 4), la segunda hora de caminata fue muy ligera en relación a la primera, supongo que porque ya nos habíamos adaptado al ritmo de la caminata. La tercera hora de caminata por el bosque la disfrutamos mucho, quedamos impresionados por el bosque de pinos enormes (foto 4).

Foto3. La Malinche vista desde el bosque.

Después de la tercera hora de caminata llegamos a un puerto donde terminó el bosque, esto nos indicaba que ya habíamos ganado un buen de altura, más hacia adelante ya no había pinos; personalmente nunca me había tocado ver que un bosque de pinos se terminara a cierta altura ya que en la Viga, montaña más alta que yo había ascendido los pinos persisten hasta la cima la cual esta a 3700 metros sobre el nivel del mar.

A partir de este punto inician los famosos arenales (restos de cenizas y material volcánico) (fotos 5,6,7), aunque yo esperaba no encontrar nada de vegetación gran parte de los arenales están cubiertos de cierto tipo de matorrales.

Foto 5. Iniciando ascenso por los arenales.

Foto 6. José Manuel Pérez Alcocer en el ascenso por los arenales.

Foto 7. Felipe García en el ascenso por los arenales.

Días antes de iniciar la excursión, esta zona me preocupaba, yo me imaginaba algo parecido a los chorreaderos del cerro de las Mitras: un lugar muy inclinado y lleno de arena donde seria muy fácil resbalarse y desbarrancarse. Pero en realidad no era así, los arenales no estaban tan inclinados y además la humedad de las lluvias había compactado un poco la arena, de hecho ya había un camino bien marcado. Algo que me llamó mucho la atención es que por esta zona descendía un canal natural que me dicen se formó por los deshielos (foto 8 y 9), este canal permitía ver la composición del terreno: capas y capas de arena y ceniza todo esto de origen volcánico que según parece se le conoce como material "piro-clástico".

La parte inicial del arenal tiene muy poca inclinación, pasando esta primera zona el arenal se inclina hasta 45 grados aproximadamente aunque sin riesgo de desbarrancarnos ya que el camino estaba muy marcado entre la arena.

Foto 8. Canal natural en los arenales.

Foto 9. Corteza de ceniza de los arenales de la Malinche.

Esto me pareció emocionante ya que comprobaba el origen volcánico de la Malinche. A partir de esta zona tuvimos un panorámica muy clara de la cima de la Malinche ya que la cima no es visible desde el bosque. Aquí aproveché para darle un vistazo a la montaña y darme una idea de la dificultad del terreno por el cual pasaríamos. Esencialmente lo que nos esperaba eran arenales hasta llegara a una arista por la cual caminaríamos hasta llegar a la parte final del trayecto rumbo a la cumbre, en esta parte final nos esperaría un terreno lleno de rocas grandes y que se veía muy inclinado, esto me preocupó un poco, no quería que nada me fuera a impedir llegar a la cumbre.

También a partir de esta zona pudimos apreciar la vista hacia Tlaxcala, completamente verde a diferencia de los típicos paisajes desérticos que caracterizan al norte del país. Una vez que pasamos los arenales, llegamos a la parte final de los arenales e hicimos un descanso, para este momento llevábamos 4.5 horas de ascenso (foto 10).

Foto 10. Vista desde el descanso al terminar los arenales.

A partir de este momento comencé a buscar algún indicio del cráter, había algunas cañadas y me preguntaba si alguna de esas seria el cráter ya que de antemano sabia que este estaba parcialmente derrumbado por la erosión, de hecho la dificultad de esta zona se debía a la erosión, pero no, tal parece que ninguna de esas cañadas era el cráter, tendría que esperar a subir más para localizarlo.

Asimismo durante el descanso en la arista comenzamos a buscar una vista del Popo y del Izta, pero desafortunadamente estaban cubiertos de nubes aunque el clima en la Malinche estaba soleado, pero sí alcanzamos a ver algunos otros volcanes dentro de la clasificación de los 4 mil metros como el Cofre de Perote.

Miré hacia la zona que seguía hacia adelante por la arista y era evidente que el camino se pondría mucho mas difícil: la arista era un camino angosto entre dos laderas que se inclinaban aproximadamente 50 grados y estaba llenas de piedras sueltas así que habría que tener cuidado de no meterse en las laderas por el riesgo e resbalar y desbarrancarse (foto 11).

La zona que seguía después de la arista era aun más difícil: era la zona final hacia la cumbre la cual se inclinaba entre 40 y 45 grados y estaba llena de rocas grandes; incluso alcanzamos a ver a varias personas aparte de nosotros que ya iban subiendo por esa última zona y se detenían mucho, quizá porque estarían batallando para subir (foto 11).

Foto 11. Rumbo a la arista después del descanso.

Terminó el descanso y reiniciamos el ascenso, primero subimos un pequeño tramo de camino de piedra a 45 grados para llegar a la arista. A partir de aquí comencé a sentir más dificultad por el vértigo y las inclinaciones, después atravesamos la arista  hasta que llegamos a la última zona del ascenso a la cumbre y también la más difícil: aquí ya no había camino marcado, habría que ir caminando entre las grandes rocas, algunas de ellas sueltas (foto 12).

Foto 12. Travesía por la arista.

Iniciamos la travesía de la zona rocosa y pensé que lo mejor al menos en mi caso seria seguir con exactitud el paso de Paco ya que él iba buscando el camino óptimo entre las rocas, así que me fui como en el quinto lugar del la fila hacia atrás de Paco y no hice otra cosa más que poner los pies donde Paco y las tres compañeras que iban detrás de él los ponían.

Así seguimos avanzando por esta zona la cual requería de toda la concentración, había que poner mucha atención donde ponía uno los pies. Poco antes de llegar a la cumbre Y aún transitando por plena zona rocosa hicimos un quinto y último descanso; pensé que esta zona no era muy adecuada para descansar y que hubiera sido mejor no detenernos en este lugar, pero sirvió para tomar agua y energéticos y calmar las tensiones.

Finalmente terminamos la zona rocosa y atravesamos otra arista hasta que topamos con una formación rocosa de unos 10 metros de altura la cual aun yo no sabÍa que se trataba de la cumbre. Bajamos unos cuantos metros por un costado de esta formación y trepamos a esta formación haciendo dos pequeñas escaladas de unos cuantos metros: finalmente habíamos llegado a la cima.

La cima era un pequeño espacio en la parte más alta de los restos del cráter. Así poco a poco fueron llegando todos los compañeros del grupo a la cima, algunos solo llegaban y casi de inmediato bajaban porque el espacio era muy reducido, pero José Manuel y yo nos quedamos en la cima hasta el final que Paco nos indicó que iniciáramos el descenso.

Todos los miembros del Cóndor que asistieron a la excursión llegaron a la cima donde tuvimos la oportunidad de tomarnos fotografías con el banderín oficial el club en la quinta cumbre más alta de México (foto 13, 14, 15, 16).

Foto 13. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 14. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 15. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 16. Compañeros descansando en la cima de la Malinche.

Las nubes comenzaron a cubrir el cielo cuando llegamos a la cima, en los momentos que se despejó pudimos observar al Popo y al Izta pero aún permanecían sus cimas cubiertas de nubes. Pero en este momento lo más importante para mi era localizar el cráter de la Malinche.

Afortunadamente las nubes no nos impidieron ver lo que queda del cráter, parte de éste se había derrumbado, supongo que por causa de la erosión y hoy en día tiene más bien el aspecto de una cañada, pero este era el cráter (foto 17,18,19).

Foto 17. El cráter de la Malinche.

Foto 18. El cráter de la Malinche.

Figura 19. Las nubes empiezan a obscurecer la vista del cráter.

Lo que no vi fue la famosa piedra volcánica, la obsidiana. En las partes altas sólo había piedra rosa, supongo que era cantera. Por otra parte hasta mi llegada a la cumbre y durante mi estancia en ésta no sentí los síntomas del mal de montaña debido a la altura, hubo algunas personas, especialmente niños que sí se sintieron mal.

Cuando empezamos a bajar comencé a sentir un dolor alrededor de la cabeza, no sé si se debió a la altura o tal vez como me dijo José Manuel el dolor que me dio se pudo originar por un shock térmico debido a las gotas de agua helada que se me formaron en la cabeza cuando las nubes empezaron a llegar.

Otra posibilidad es que el dolor me haya iniciado al pararme muy rápido cuando Paco dio la indicación de empezar a bajar. También noté que en la cima José Manuel sintió mucho sueño, él me dijo que estaba descansando pero pudo haber sido un síntoma de mal de montaña.

Después de descansar y comer para recargar energía y de disfrutar de la cumbre iniciamos el descenso en el preciso momento que se empezó a nublar y a correr viento frío. Primeramente bajamos de la cima haciendo de nuevo las dos escaladas ligeras que hicimos al llegar, después de lo cual iniciamos el descenso por la zona de piedras (foto 20).

Figura 20. Se inicia el descenso de la cima de la Malinche.

De nuevo al empezar a bajar por esta zona hice lo posible por irme en la vanguardia del grupo unas cuantas personas atrás de Paco para ir viendo con exactitud donde poner los pies, siguiéndole el paso a Paco y a las compañeras que venían detrás de el, pensé que si les seguía el paso podría bajar mas rápido ya que yo batallo mucho para descender por lugares escarpados, le pienso demasiado para dar cada paso y por eso tardo mucho en bajar.

Paco baja rápido pero siempre busca la mejor ruta para el descenso. Seguimos bajando entre una neblina que cada vez era más espesa y empezó a hacer frío húmedo, por lo cual al terminar la zona de piedras algunos del grupo se abrigaron de más.

Posteriormente de terminar de bajar la zona de piedras iniciamos el descenso por los arenales, el descenso por esta zona fue sumamente suave ya que la arena amortigua mucho la pisada, incluso algunos bromearon con quitarse las botas y descender descalzos, solo en las zonas mas bajas debimos tener cuidado ya que había partes donde el terreno daba escalones y estos no se veían debido a los matorrales.

A partir de aquí me quede atrás de la vanguardia ya que el terreno era mucho mas fácil y no requeriría ir siguiendo los pasos de los de más adelante, especialmente porque estaban bajando muy rápido, también de aquí en adelante el clima mejoró y ya no hubo más neblina.

Después iniciamos el descenso por el bosque de pinos, caminando por un lado del canal formado por los deshielos, a partir de esta zona el grupo se comenzó a dividir ya que la vanguardia donde iban Paco y José Manuel iba muy rápido. 
Luego llegamos a la zona del bosque por donde cruzan las carreteras por lo cual pensé que ya estaba cerca el albergue, de hecho ya comenzaba a sentir dolor en la espalda debido al peso de la mochila, así seguí bajando un rato, platicando con el retaguardia sobre excursionismo y aguantando el cansancio, después de un momento el retaguardia se detuvo ahora para esperar a unas compañeras y como yo iba ya muy desesperado por llegar le pregunté que me dijera por dónde seguía el camino para así adelantarme, por lo cual me dijo que siguiera derecho.

Poco a poco comencé a notar que el camino se hacía cada vez más largo: vueltas, vueltas y mas vueltas, esto lo comencé a notar después que cruzamos la zona por donde la carretera cruza el bosque varias veces, yo recordaba que ya no era mucho el camino hacia el albergue después de esta zona, además no aparecía el anuncio que de subida vimos que indicaba que iniciaba el camino a la cima.

Seguí por el camino y caminaba y caminaba y no llegaba al albergue, después alcance a ver a uno de los compañeros más adelante por el camino y le pregunte hacia dónde se dirigía, me dijo que al albergue por lo cual me tranquilicé y seguí caminando tras él, pero unos momentos después le pregunté si sabía dónde estaba el albergue y me dijo que no sabía. En ese momento me detuve y prácticamente "exploté" de desesperación y entonces el compañero me preguntó que a dónde iba pero debido a mi desesperación le contesté que no sabia.

Unos momentos después escuchamos a las dos compañeras que venían con el retaguardia, cuando nos alcanzaron entonces si que la situación se puso difícil ya que al llegar ellas nos dimos cuenta que tampoco sabían hacia dónde estaba el albergue y empezamos a discutir sobre cómo nos habíamos perdido, de lo cual concluimos que nos habíamos desviado más a la derecha de lo que debíamos, seguimos caminando hacia abajo (yo ya sentía mucha desesperación) hasta que encontramos la carretera, en este punto nos preguntamos si seguir derecho atravesando la carretera o seguir a la derecha por la carretera.

Las compañeras y yo queríamos seguir derecho y el otro compañero y el retaguardia querían seguir a la derecha por la carretera, de hecho las compañeras y yo ya habíamos decidido seguir derecho atravesando la carretera, pero decidimos regresar y seguir con el compañero y el retaguardia por la carretera, caminamos un rato por la carretera (con gran desesperación de mi parte) y vimos venir una camioneta con una familia y la detuvimos y les preguntamos hacia donde estaría el albergue, a lo cual nos contestaron que siguiéramos por la carretera.

Unos momentos después recibimos una grata sorpresa, vimos venir un camión de transporte al cual de inmediato le hicimos la seña de parar, pero para nuestra sorpresa: ¡resultó que en el camión iban todos los demás compañeros del grupo! Subimos rápidamente al camión y por fin nos sentamos y esperamos cómodamente a que el camión nos llevara hasta el albergue, en el trayecto los demás compañeros nos comentaron que a ellos les había ido peor, ya que el grupo de vanguardia se desvió aún más y salió más lejos aún por la carretera que lo que salimos nosotros (el grupo de retaguardia) y para colmo ese grupo se decidió a caminar por la carretera en sentido contrario a donde estaba el albergue, ya después de un rato ellos encontraron el camión y se subieron a éste y después nos encontraron a nosotros (el grupo de retaguardia). 

Por fin llegamos al albergue y lo primero que hicimos fue dirigirnos a las cabañas a bañarnos y cambiarnos, unos momentos después recibimos el anuncio que deberíamos estar a cierta hora en el autobús, por fin llegó la hora de abordar de nuevo el autobús para iniciar el regreso a Monterrey, me dirigí hacia él ya bañado y cambiado de ropa pero extremadamente cansado, lo cual se acentuaba ya que iba cargando la gran cantidad de equipaje que llevé, recuerdo que hasta casco llevé por miedo a resbalarme en los arenales pero ni siquiera lo usé.

Antes de abordar el autobús tomé algunas fotos del albergue y me puse a pensar en cuando volvería a este lugar (foto 21).

Foto 21. Despedida del albergue.

Finalmente abordamos el autobús y poco a poco fuimos saliendo del albergue para después tomar la carretera, ya en el camino José Manuel y yo aprovechamos para conversar con el grupo de Paco sobre excursiones, les preguntamos mucho sobre la excursión al Izta de cómo estaba y qué se necesitaba llevar.

Ya después de un rato que tomamos carretera me preguntaba dónde nos detendríamos para cenar ya que al salir del albergue fue poca la oportunidad que tuvimos de comer, afortunadamente nos detuvimos en el mero centro de Tlaxcala, Tlaxcala, me dio mucho gusto ya que el año anterior había tenido la oportunidad de estar allí y me pareció una ciudad colonial muy bonita, bajamos el autobús y hicimos una minituristeada super rápida por el centro, pensé en llevar a José Manuel al Santuario de la Virgen de Ocotlán, una iglesia sumamente impresionante, pero no hubo tiempo.
Fuimos José Manuel y yo por el centro buscando un lugar donde comer algo típico, algunos lugares ya estaban cerrados, hasta que preguntamos y nos decidimos por un lugar que nos recomendaron y donde estaban ya cenando los demás del grupo, mi compañero pidió filete a la tampiqueña y yo un Mixiote de carnero con el cual sólo hice demasiados corajes ya que no me gustó. 

Después de esto regresamos al autobús (yo haciendo corajes por la comida) y poco a poco el autobús fue saliendo de Tlaxcala y tomamos carretera para continuar el regreso.

Ya más tarde pasamos por el estado de México, me sentía más incomodo que en el viaje de venida pero era obvio que tarde o temprano dormitaría debido al gran cansancio que sentía yo y todos los demás, así paso la noche hasta que amanecimos ya transitando los impresionantes desiertos de San Luis Potosí donde tuve la oportunidad de conocer desde la carretera al famoso Cerro del Potosí, así continuamos el viaje durante el domingo 13 de julio en la mañana hasta que por fin entramos por la carretera a Saltillo de nuevo a la ciudad de Monterrey.

Ya llegando a Villagrán y 5 de Mayo sentimos que habíamos cumplido la misión y todos le dimos un fuerte aplauso a nuestro guía Paco Estrada, por fin el autobús se detuvo, bajamos me despedí de mis compañeros del Cóndor: Roberto Muñoz, Jorge Rodriguez y José Manuel y me despedí personalmente de Paco Estrada, habíamos regresado con la satisfacción de haber llegado a la cima de la Malinche, la quinta cumbre mas alta de México y cumplida mi ilusión de subir a un volcán.

UNIDOS Y ADELANTE

Asistentes por el Club Condor:
García Cavazos, Felipe
Muñoz Cepeda, Roberto (i)
Pérez Alcocer, José Manuel (i)
Rodríguez Martínez

Redactó: Felipe García Iniciamos el jueves 10 de julio de 2008 a las 7:50 PM. Abordé el autobús y ya estaban arriba José Manual Pérez, Roberto Muñoz y Jorge Rodriguez.

Empezamos el trayecto a las 8 PM en punto, unos minutos después nos detuvimos en Santa Catarina por otras personas y posteriormente tomamos la carretera. Aproximadamente a las 11:30 PM el autobús se detuvo en el parador San Pedro de la carretera a Matehuala, allí disfrutamos de una buena cena, todos teníamos mucha hambre, una hora después seguimos camino por carretera.

Vimos una película más en el autobús y al terminar fuimos dormitando toda la madrugada hasta las 6:30 AM ya del viernes 11 de julio, hora a la cual nos detuvimos en San Juan de Río, Querétaro para el almuerzo. Terminando de almorzar tomamos carretera rumbo al interior del estado de México. Comenzó a salir el sol y durante el trayecto tuvimos la oportunidad de observar el verde intenso de los paisajes de estas zonas del país.

Después de aproximadamente 4.5 horas de viaje, a las 11:30 AM llegamos a Apizaco, Tlaxcala; antes de llegar a este punto pudimos ver a la Malinche con su cumbre cubierta de nubes. En Apizaco comimos y turisteamos durante dos horas, después subimos al autobús y seguimos el camino rumbo al albergue del IMSS.

Hasta antes de llegar a Apizaco el clima se mantuvo de medio nublado a soleado (durante estos días había llovido demasiado en todo el país y en Monterrey hasta el punto en que pensé en cancelar mi participación en esta excursión) por que temíamos que se presentaran condiciones adversas de lluvia.

Pero al salir de Apizaco rumbo al albergue negros nubarrones amenazaban con validar las malas predicciones del clima para esta zona. Cuando el autobús empezó a subir por la carretera que llevaba al alberque nos impresionó el bosque de pinos tan tupidos y tan altos y me extrañó el pensar que esta zona fue alguna vez zona volcánica activa en la cual en muchas ocasiones fue bañada y salpicada por fuego, luego José Manuel me explicó que debido precisamente a las cenizas volcánicas esta zona es muy fértil; con esto también comprobé la imagen que vi en google earth en la cual se ve claramente una zona circular de color verde alrededor del cráter o cumbre de La Malinche. 

Llegamos al albergue aproximadamente a las dos de la tarde del día viernes 11 de julio, antes de bajar del autobús Paco nos indicó que grupos de personas estarían en cada cabaña, en una cabaña nos tocó estar a J. Manuel, Roberto Muñoz, Jorge Rodriguez, al Dr. Francisco García Quintanilla y a su hijo y a mí. Enseguida bajamos del autobús y bajamos nuestras maletas y mochilas, hacia frío y caía una llovizna ligera; después cada grupo se dirigió a su respectiva cabaña.

Al llegar a las cabañas me di cuenta de que éstas tenían muchas comodidades: clima, baño con agua caliente, chimenea, servicio de restaurante y facilidades para actividades deportivas, la verdad yo esperaba algo mucho más rústico, como lo podría ser un albergue. Ya en las cabañas desempacamos  y comimos, en ese mismo rato comenzó a caer una lluvia intensa. Después de un rato ya que dejó de caer la lluvia José Manuel, Roberto Muñoz, el Doctor y su hijo salimos a conocer un poco el lugar, primero fuimos al restaurante por unos consomés que por cierto a mí no me gustaron porque estaban sumamente grasosos, después fuimos a un área aledaña a presenciar un entrenamiento de aikido, pero lo mas importante de esto fue que desde la pista de atletismo donde se efectuaba el entrenamiento tuvimos la oportunidad de ver en todo su esplendor a la Malinche (foto 2) en un momento que el cielo se despejó, por lo que aprovechamos para tomarnos fotos con la Malinche de fondo (foto 3).

Foto 2. Vista de la Malinche desde la pista de atletismo del albergue.

Foto2. José Manuel Pérez y Felipe García con la Malinche al fondo.

La Malinche tiene un gran bosque de pinos hasta cierta altura ya que más arriba son arenales y uno que otro matorral y aunque ha sufrido ya de 3000 años de erosión desde su ultima erupción aun puede hallársele la forma típica cónica de un volcán, de hecho actualmente a la Malinche no se le considera un volcán apagado sino mas bien una ruina volcánica. También vimos que en el bosque aledaño a la pista de atletismo crecen unos hongos de un color rojo bastante llamativos.

Después de esto regresamos a las cabañas a descansar con el aviso de que el ascenso se iniciaría el día siguiente: sábado 12 de julio a las 6 AM. Las alarmas de los celulares empezaron a sonar a las 4:45 AM  hasta que finalmente nos levantamos a las 5 AM, desayunamos ligero: pan, atún, leche, nos pusimos las botas, ropa para el frío y cargamos las mochilas; salimos rumbo al punto de reunión a la entrada del centro vacacional, aun estaba oscuro y vimos un cielo impresionantemente lleno de estrellas. 

Se juntó el grupo y aproximadamente a las 6:30 AM iniciamos el camino a la Malinche por una vereda que sale del centro vacacional y que se adentra en el bosque de pinos. A oscuras y con frío, pero al menos sin lluvia nos fuimos abriendo paso por una vereda ancha y de muy poca inclinación. La primera hora de caminata estuvo pesada, pues uno inicia frío, además de que apenas íbamos agarrando el ritmo de la excursión.

Exactamente después de una hora, como es costumbre de Paco nos indicó que haríamos un descanso, algunos de grupo nos quitamos el exceso de ropa pues ya empezábamos a entrara en calor, también aprovechamos para tomar algo de liquido y energético, después de unos minutos seguimos el camino mientras iba amaneciendo.

El camino seguía muy tranquilo, estaba ancho y con poca inclinación. En el segundo descanso, después de aproximadamente 2.5 horas de caminata y habiendo ya amanecido pudimos observar la magnitud y belleza del bosque de la Malinche o "Malintzi" (foto 4), la segunda hora de caminata fue muy ligera en relación a la primera, supongo que porque ya nos habíamos adaptado al ritmo de la caminata. La tercera hora de caminata por el bosque la disfrutamos mucho, quedamos impresionados por el bosque de pinos enormes (foto 4).

Foto3. La Malinche vista desde el bosque.

Después de la tercera hora de caminata llegamos a un puerto donde terminó el bosque, esto nos indicaba que ya habíamos ganado un buen de altura, más hacia adelante ya no había pinos; personalmente nunca me había tocado ver que un bosque de pinos se terminara a cierta altura ya que en la Viga, montaña más alta que yo había ascendido los pinos persisten hasta la cima la cual esta a 3700 metros sobre el nivel del mar.

A partir de este punto inician los famosos arenales (restos de cenizas y material volcánico) (fotos 5,6,7), aunque yo esperaba no encontrar nada de vegetación gran parte de los arenales están cubiertos de cierto tipo de matorrales.

Foto 5. Iniciando ascenso por los arenales.

Foto 6. José Manuel Pérez Alcocer en el ascenso por los arenales.

Foto 7. Felipe García en el ascenso por los arenales.

Días antes de iniciar la excursión, esta zona me preocupaba, yo me imaginaba algo parecido a los chorreaderos del cerro de las Mitras: un lugar muy inclinado y lleno de arena donde seria muy fácil resbalarse y desbarrancarse. Pero en realidad no era así, los arenales no estaban tan inclinados y además la humedad de las lluvias había compactado un poco la arena, de hecho ya había un camino bien marcado. Algo que me llamó mucho la atención es que por esta zona descendía un canal natural que me dicen se formó por los deshielos (foto 8 y 9), este canal permitía ver la composición del terreno: capas y capas de arena y ceniza todo esto de origen volcánico que según parece se le conoce como material "piro-clástico".

La parte inicial del arenal tiene muy poca inclinación, pasando esta primera zona el arenal se inclina hasta 45 grados aproximadamente aunque sin riesgo de desbarrancarnos ya que el camino estaba muy marcado entre la arena.

Foto 8. Canal natural en los arenales.

Foto 9. Corteza de ceniza de los arenales de la Malinche.

Esto me pareció emocionante ya que comprobaba el origen volcánico de la Malinche. A partir de esta zona tuvimos un panorámica muy clara de la cima de la Malinche ya que la cima no es visible desde el bosque. Aquí aproveché para darle un vistazo a la montaña y darme una idea de la dificultad del terreno por el cual pasaríamos. Esencialmente lo que nos esperaba eran arenales hasta llegara a una arista por la cual caminaríamos hasta llegar a la parte final del trayecto rumbo a la cumbre, en esta parte final nos esperaría un terreno lleno de rocas grandes y que se veía muy inclinado, esto me preocupó un poco, no quería que nada me fuera a impedir llegar a la cumbre.

También a partir de esta zona pudimos apreciar la vista hacia Tlaxcala, completamente verde a diferencia de los típicos paisajes desérticos que caracterizan al norte del país. Una vez que pasamos los arenales, llegamos a la parte final de los arenales e hicimos un descanso, para este momento llevábamos 4.5 horas de ascenso (foto 10).

Foto 10. Vista desde el descanso al terminar los arenales.

A partir de este momento comencé a buscar algún indicio del cráter, había algunas cañadas y me preguntaba si alguna de esas seria el cráter ya que de antemano sabia que este estaba parcialmente derrumbado por la erosión, de hecho la dificultad de esta zona se debía a la erosión, pero no, tal parece que ninguna de esas cañadas era el cráter, tendría que esperar a subir más para localizarlo.

Asimismo durante el descanso en la arista comenzamos a buscar una vista del Popo y del Izta, pero desafortunadamente estaban cubiertos de nubes aunque el clima en la Malinche estaba soleado, pero sí alcanzamos a ver algunos otros volcanes dentro de la clasificación de los 4 mil metros como el Cofre de Perote.

Miré hacia la zona que seguía hacia adelante por la arista y era evidente que el camino se pondría mucho mas difícil: la arista era un camino angosto entre dos laderas que se inclinaban aproximadamente 50 grados y estaba llenas de piedras sueltas así que habría que tener cuidado de no meterse en las laderas por el riesgo e resbalar y desbarrancarse (foto 11).

La zona que seguía después de la arista era aun más difícil: era la zona final hacia la cumbre la cual se inclinaba entre 40 y 45 grados y estaba llena de rocas grandes; incluso alcanzamos a ver a varias personas aparte de nosotros que ya iban subiendo por esa última zona y se detenían mucho, quizá porque estarían batallando para subir (foto 11).

Foto 11. Rumbo a la arista después del descanso.

Terminó el descanso y reiniciamos el ascenso, primero subimos un pequeño tramo de camino de piedra a 45 grados para llegar a la arista. A partir de aquí comencé a sentir más dificultad por el vértigo y las inclinaciones, después atravesamos la arista  hasta que llegamos a la última zona del ascenso a la cumbre y también la más difícil: aquí ya no había camino marcado, habría que ir caminando entre las grandes rocas, algunas de ellas sueltas (foto 12).

Foto 12. Travesía por la arista.

Iniciamos la travesía de la zona rocosa y pensé que lo mejor al menos en mi caso seria seguir con exactitud el paso de Paco ya que él iba buscando el camino óptimo entre las rocas, así que me fui como en el quinto lugar del la fila hacia atrás de Paco y no hice otra cosa más que poner los pies donde Paco y las tres compañeras que iban detrás de él los ponían.

Así seguimos avanzando por esta zona la cual requería de toda la concentración, había que poner mucha atención donde ponía uno los pies. Poco antes de llegar a la cumbre Y aún transitando por plena zona rocosa hicimos un quinto y último descanso; pensé que esta zona no era muy adecuada para descansar y que hubiera sido mejor no detenernos en este lugar, pero sirvió para tomar agua y energéticos y calmar las tensiones.

Finalmente terminamos la zona rocosa y atravesamos otra arista hasta que topamos con una formación rocosa de unos 10 metros de altura la cual aun yo no sabÍa que se trataba de la cumbre. Bajamos unos cuantos metros por un costado de esta formación y trepamos a esta formación haciendo dos pequeñas escaladas de unos cuantos metros: finalmente habíamos llegado a la cima.

La cima era un pequeño espacio en la parte más alta de los restos del cráter. Así poco a poco fueron llegando todos los compañeros del grupo a la cima, algunos solo llegaban y casi de inmediato bajaban porque el espacio era muy reducido, pero José Manuel y yo nos quedamos en la cima hasta el final que Paco nos indicó que iniciáramos el descenso.

Todos los miembros del Cóndor que asistieron a la excursión llegaron a la cima donde tuvimos la oportunidad de tomarnos fotografías con el banderín oficial el club en la quinta cumbre más alta de México (foto 13, 14, 15, 16).

Foto 13. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 14. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 15. El Cóndor en la cima de la Malinche.

Foto 16. Compañeros descansando en la cima de la Malinche.

Las nubes comenzaron a cubrir el cielo cuando llegamos a la cima, en los momentos que se despejó pudimos observar al Popo y al Izta pero aún permanecían sus cimas cubiertas de nubes. Pero en este momento lo más importante para mi era localizar el cráter de la Malinche.

Afortunadamente las nubes no nos impidieron ver lo que queda del cráter, parte de éste se había derrumbado, supongo que por causa de la erosión y hoy en día tiene más bien el aspecto de una cañada, pero este era el cráter (foto 17,18,19).

Foto 17. El cráter de la Malinche.

Foto 18. El cráter de la Malinche.

Figura 19. Las nubes empiezan a obscurecer la vista del cráter.

Lo que no vi fue la famosa piedra volcánica, la obsidiana. En las partes altas sólo había piedra rosa, supongo que era cantera. Por otra parte hasta mi llegada a la cumbre y durante mi estancia en ésta no sentí los síntomas del mal de montaña debido a la altura, hubo algunas personas, especialmente niños que sí se sintieron mal.

Cuando empezamos a bajar comencé a sentir un dolor alrededor de la cabeza, no sé si se debió a la altura o tal vez como me dijo José Manuel el dolor que me dio se pudo originar por un shock térmico debido a las gotas de agua helada que se me formaron en la cabeza cuando las nubes empezaron a llegar.

Otra posibilidad es que el dolor me haya iniciado al pararme muy rápido cuando Paco dio la indicación de empezar a bajar. También noté que en la cima José Manuel sintió mucho sueño, él me dijo que estaba descansando pero pudo haber sido un síntoma de mal de montaña.

Después de descansar y comer para recargar energía y de disfrutar de la cumbre iniciamos el descenso en el preciso momento que se empezó a nublar y a correr viento frío. Primeramente bajamos de la cima haciendo de nuevo las dos escaladas ligeras que hicimos al llegar, después de lo cual iniciamos el descenso por la zona de piedras (foto 20).

Figura 20. Se inicia el descenso de la cima de la Malinche.

De nuevo al empezar a bajar por esta zona hice lo posible por irme en la vanguardia del grupo unas cuantas personas atrás de Paco para ir viendo con exactitud donde poner los pies, siguiéndole el paso a Paco y a las compañeras que venían detrás de el, pensé que si les seguía el paso podría bajar mas rápido ya que yo batallo mucho para descender por lugares escarpados, le pienso demasiado para dar cada paso y por eso tardo mucho en bajar.

Paco baja rápido pero siempre busca la mejor ruta para el descenso. Seguimos bajando entre una neblina que cada vez era más espesa y empezó a hacer frío húmedo, por lo cual al terminar la zona de piedras algunos del grupo se abrigaron de más.

Posteriormente de terminar de bajar la zona de piedras iniciamos el descenso por los arenales, el descenso por esta zona fue sumamente suave ya que la arena amortigua mucho la pisada, incluso algunos bromearon con quitarse las botas y descender descalzos, solo en las zonas mas bajas debimos tener cuidado ya que había partes donde el terreno daba escalones y estos no se veían debido a los matorrales.

A partir de aquí me quede atrás de la vanguardia ya que el terreno era mucho mas fácil y no requeriría ir siguiendo los pasos de los de más adelante, especialmente porque estaban bajando muy rápido, también de aquí en adelante el clima mejoró y ya no hubo más neblina.

Después iniciamos el descenso por el bosque de pinos, caminando por un lado del canal formado por los deshielos, a partir de esta zona el grupo se comenzó a dividir ya que la vanguardia donde iban Paco y José Manuel iba muy rápido. 
Luego llegamos a la zona del bosque por donde cruzan las carreteras por lo cual pensé que ya estaba cerca el albergue, de hecho ya comenzaba a sentir dolor en la espalda debido al peso de la mochila, así seguí bajando un rato, platicando con el retaguardia sobre excursionismo y aguantando el cansancio, después de un momento el retaguardia se detuvo ahora para esperar a unas compañeras y como yo iba ya muy desesperado por llegar le pregunté que me dijera por dónde seguía el camino para así adelantarme, por lo cual me dijo que siguiera derecho.

Poco a poco comencé a notar que el camino se hacía cada vez más largo: vueltas, vueltas y mas vueltas, esto lo comencé a notar después que cruzamos la zona por donde la carretera cruza el bosque varias veces, yo recordaba que ya no era mucho el camino hacia el albergue después de esta zona, además no aparecía el anuncio que de subida vimos que indicaba que iniciaba el camino a la cima.

Seguí por el camino y caminaba y caminaba y no llegaba al albergue, después alcance a ver a uno de los compañeros más adelante por el camino y le pregunte hacia dónde se dirigía, me dijo que al albergue por lo cual me tranquilicé y seguí caminando tras él, pero unos momentos después le pregunté si sabía dónde estaba el albergue y me dijo que no sabía. En ese momento me detuve y prácticamente "exploté" de desesperación y entonces el compañero me preguntó que a dónde iba pero debido a mi desesperación le contesté que no sabia.

Unos momentos después escuchamos a las dos compañeras que venían con el retaguardia, cuando nos alcanzaron entonces si que la situación se puso difícil ya que al llegar ellas nos dimos cuenta que tampoco sabían hacia dónde estaba el albergue y empezamos a discutir sobre cómo nos habíamos perdido, de lo cual concluimos que nos habíamos desviado más a la derecha de lo que debíamos, seguimos caminando hacia abajo (yo ya sentía mucha desesperación) hasta que encontramos la carretera, en este punto nos preguntamos si seguir derecho atravesando la carretera o seguir a la derecha por la carretera.

Las compañeras y yo queríamos seguir derecho y el otro compañero y el retaguardia querían seguir a la derecha por la carretera, de hecho las compañeras y yo ya habíamos decidido seguir derecho atravesando la carretera, pero decidimos regresar y seguir con el compañero y el retaguardia por la carretera, caminamos un rato por la carretera (con gran desesperación de mi parte) y vimos venir una camioneta con una familia y la detuvimos y les preguntamos hacia donde estaría el albergue, a lo cual nos contestaron que siguiéramos por la carretera.

Unos momentos después recibimos una grata sorpresa, vimos venir un camión de transporte al cual de inmediato le hicimos la seña de parar, pero para nuestra sorpresa: ¡resultó que en el camión iban todos los demás compañeros del grupo! Subimos rápidamente al camión y por fin nos sentamos y esperamos cómodamente a que el camión nos llevara hasta el albergue, en el trayecto los demás compañeros nos comentaron que a ellos les había ido peor, ya que el grupo de vanguardia se desvió aún más y salió más lejos aún por la carretera que lo que salimos nosotros (el grupo de retaguardia) y para colmo ese grupo se decidió a caminar por la carretera en sentido contrario a donde estaba el albergue, ya después de un rato ellos encontraron el camión y se subieron a éste y después nos encontraron a nosotros (el grupo de retaguardia). 

Por fin llegamos al albergue y lo primero que hicimos fue dirigirnos a las cabañas a bañarnos y cambiarnos, unos momentos después recibimos el anuncio que deberíamos estar a cierta hora en el autobús, por fin llegó la hora de abordar de nuevo el autobús para iniciar el regreso a Monterrey, me dirigí hacia él ya bañado y cambiado de ropa pero extremadamente cansado, lo cual se acentuaba ya que iba cargando la gran cantidad de equipaje que llevé, recuerdo que hasta casco llevé por miedo a resbalarme en los arenales pero ni siquiera lo usé.

Antes de abordar el autobús tomé algunas fotos del albergue y me puse a pensar en cuando volvería a este lugar (foto 21).

Foto 21. Despedida del albergue.

Finalmente abordamos el autobús y poco a poco fuimos saliendo del albergue para después tomar la carretera, ya en el camino José Manuel y yo aprovechamos para conversar con el grupo de Paco sobre excursiones, les preguntamos mucho sobre la excursión al Izta de cómo estaba y qué se necesitaba llevar.

Ya después de un rato que tomamos carretera me preguntaba dónde nos detendríamos para cenar ya que al salir del albergue fue poca la oportunidad que tuvimos de comer, afortunadamente nos detuvimos en el mero centro de Tlaxcala, Tlaxcala, me dio mucho gusto ya que el año anterior había tenido la oportunidad de estar allí y me pareció una ciudad colonial muy bonita, bajamos el autobús y hicimos una minituristeada super rápida por el centro, pensé en llevar a José Manuel al Santuario de la Virgen de Ocotlán, una iglesia sumamente impresionante, pero no hubo tiempo.
Fuimos José Manuel y yo por el centro buscando un lugar donde comer algo típico, algunos lugares ya estaban cerrados, hasta que preguntamos y nos decidimos por un lugar que nos recomendaron y donde estaban ya cenando los demás del grupo, mi compañero pidió filete a la tampiqueña y yo un Mixiote de carnero con el cual sólo hice demasiados corajes ya que no me gustó. 

Después de esto regresamos al autobús (yo haciendo corajes por la comida) y poco a poco el autobús fue saliendo de Tlaxcala y tomamos carretera para continuar el regreso.

Ya más tarde pasamos por el estado de México, me sentía más incomodo que en el viaje de venida pero era obvio que tarde o temprano dormitaría debido al gran cansancio que sentía yo y todos los demás, así paso la noche hasta que amanecimos ya transitando los impresionantes desiertos de San Luis Potosí donde tuve la oportunidad de conocer desde la carretera al famoso Cerro del Potosí, así continuamos el viaje durante el domingo 13 de julio en la mañana hasta que por fin entramos por la carretera a Saltillo de nuevo a la ciudad de Monterrey.

Ya llegando a Villagrán y 5 de Mayo sentimos que habíamos cumplido la misión y todos le dimos un fuerte aplauso a nuestro guía Paco Estrada, por fin el autobús se detuvo, bajamos me despedí de mis compañeros del Cóndor: Roberto Muñoz, Jorge Rodriguez y José Manuel y me despedí personalmente de Paco Estrada, habíamos regresado con la satisfacción de haber llegado a la cima de la Malinche, la quinta cumbre mas alta de México y cumplida mi ilusión de subir a un volcán.

UNIDOS Y ADELANTE

Asistentes por el Club Condor:
García Cavazos, Felipe
Muñoz Cepeda, Roberto (i)
Pérez Alcocer, José Manuel (i)
Rodríguez Martínez, Jorge Alberto 

Redactó: Felipe García

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Jue, 09/02/2012 - 00:42

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Las áreas silvestres constituyen un ancla a barlovento. Al saber que están allí, podemos también saber que somos una nación rica, cuidando de nuestros recursos en la forma debida, y no un pueblo desesperado que busca en cualquier grieta y rincón de nuestra tierra un tablón de madera, un barril de petróleo, una hoja de hierba, o un tanque de agua.

• Clinton P. Anderson

Senador por Nuevo México