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PEÑA NEVADA - 2004


Exc. 2004/11 - 1a Fuerza - 1 y 2 de Mayo de 2004

Las foráneas

Peña Nevada es la tercera de nuestras excursiones “foráneas”, es decir a otros estados, que realizamos durante el año 2004, como parte de un plan sugerido por nuestros Socios (la primera de ellas fue al Nevado El Colima, y la segunda, al Temeroso, contiguo a Concepción del Oro, Zacatecas. Y si bien es cierto que La Viga está situada en el vecino estado de Coahuila, estamos tan acostumbrados a visitarla que no la hemos incluido en esta lista de excursiones especiales).

Aunque empezamos a ascender en Santa Lucía, municipio de Dr. Arroyo, N. L., la cumbre de Peña Nevada es compartida por los municipios de Zaragoza, N. L., y Miquihuana, Tamaulipas.

De esta manera el Cóndor satisface los deseos de aventuras y novedades, en el aspecto montañista, externados por nuestros Consocios. Te invitamos a participar de las interesantes excursiones que tenemos en proyecto.

Y finalmente, si conoces algún lugar interesante para excursionar fuera de Nuevo León, te agradeceremos nos lo hagas saber.

 

Llegamos a Santa Lucía, al pie de Peña Nevada, a las 5:30 AM. Hemos viajado desde las 11:00 PM de ayer en que salimos de Monterrey. Santa Lucía cuenta ahora con alumbrado público, aunque no muy profuso. El clima es fresco. En penumbras bajamos nuestras mochilas del autobús y extraemos de ellas el equipo de acampar, que no subiremos a la P. N.


A las 6:15 salimos de Santa Lucía, a 1600 m de altitud, sin haber tenido tiempo de desayunar. Todavía es de noche y caminamos a la luz de nuestras lámparas. Nuestro objetivo, la cumbre de Peña Nevada, queda 2000 metros más arriba, y se ha estimado que tardaremos 8 horas en alcanzarlo. Esperamos que sea menos.


Mientras empezamos el ascenso, empieza a amanecer, y los primeros rayos del sol iluminan el cielo pareciendo emanar de la cumbre a la cual nos dirigimos. A las 7:09 AM hacemos el primer descanso, que aprovechamos para comer algo de los alimentos que llevamos a la mano: algún jugo, fruta o barra de granola. Aproximadamente a cada hora de caminar hacemos un breve descanso. El tercero de éstos ocurre a las 9:30 AM, y así vamos ascendiendo a paso lento.


Santa Lucía, Municipio de Dr. Arroyo, se encuentra en un terreno bastante árido. En su vegetación predominan los cactos, agaves y otras plantas resistentes a la sequía. La humedad proveniente del Golfo de México se condensa cuando el aire sube para cruzar la Sierra Madre y se enfría, y se queda en su mayor parte en la vertiente oriental de la Sierra. Sólo una pequeña fracción logra cruzar hasta la vertiente occidental de la sierra.


A medida que ascendemos la vegetación va cambiando: empezamos a encontrar juníperos, luego olmos, y más tarde, pinos. También los agaves van cambiando: en el valle predominan las palmas parecidas a la yuca, pero de hoja muy delgada; en las alturas, encontramos los característicos magueyes de la sierra.


Hemos iniciado el ascenso teniendo a la vista Peña Nevada, aunque desde abajo parece haber otro cerro entre la cumbre, que luce bastate escarpada, y nosotros. En realidad se trata de las estribaciones de la misma sierra. A las 12:10, estando aproximadamente a ¾ de la altura total, llegamos a una especie de planicie. Frente a nosotros se yergue la escarpada cumbre de Peña Nevada, con muchos pinos secos, mudos testigos de un incendio. A nuestra derecha aparecen otras cumbres de menor altura. En vez de subir directamente, caminamos hacia la derecha, es decir hacia el sur, por una vereda que parece rodear la cumbre. A medida que avanzamos se presenta a nuestra vista la vertiente sur de la Sierra Madre, mientras caminamos por un bosque de pinos que no muestra señales de haber sufrido incendios.


Cuando nos encontramos aproximadamente al sur de Peña Nevada, viramos hacia la izquierda y empezamos a subir directamente hacia la cumbre a monte traviesa, por un terreno que nos recuerda al Potosí, y mucho más practicable que la ladera poniente de Peña Nevada. Ahora nos encontramos ya fatigados y ascendemos lentamente el trecho que nos falta. Y a las 14:15, exactamente 8 horas después de haber salido de Sta. Lucía, llegamos a la cumbre. Excelente cálculo de Paco Estrada.


La cumbre es muy amplia y boscosa; no parece que sea exactamente el mismo punto al que ascendimos en dos ocasiones hace más de 30 años, capitaneados por Toño Castillo. Aquel lugar era menos amplio y menos arbolado, y ostentaba un letrero y, me parece recordar, una placa indicando un vértice geodésico similar a la que se encuentra en la cumbre de la Calle y en algunas otras cumbres. En el lugar a donde llegamos me recuerda Paco Estrada que solía haber un letrero que indicaba el límite entre los estados de Nuevo León y Tamaulipas, aunque ahora no hay nada de eso, y me señala el lugar por donde pasa esta imaginaria línea limítrofe.


De inmediato nos disponemos a comer, cosa que hacemos con gran deleite y satisfacción. Ahora nos ponemos nuestra ropa de invierno, pues la inactividad y el viento de la cumbre nos empiezan a entumecer los dedos de las manos. Después de la comida, Beto Castillo toma la Protesta a Erwin Yeverino González y a Orlando Salazar Chavez, quienes habiendo cumplido con las excursiones reglamentarias, desean ingresar al Club Cóndor, y su ejemplar desempeño en ésta excursión demuestra que son dignos de ello. Les damos la bienvenida al Cóndor.


Luego tomamos algunas fotos de grupo, aunque no con todos los participantes, dada la premura del tiempo, pues ya debemos iniciar el descenso, cosa que hacemos a las 15:20, pero en vez de regresar por donde hemos llegado, descendemos directamente hacia el poniente, por la escarpada ladera que evitamos al subir. Con ello nuestro excelente Guía, Paco Estrada, nos reduce el tiempo de descenso.


Descendemos tan rápido como la prudencia y nuestros fatigados cuerpos nos permiten. Erwin empieza a sufrir dolor en una rodilla durante el descenso, pero eso no lo detiene. Y así descendemos hora tras hora. Cerca de las 18:00 vemos algunas nubes que parecen derramarse desde el otro lado de la sierra hacia el poniente, donde nos encontramos, y el aire seco que hay acá las absorbe de inmediato.


De esta manera vamos poco a poco acercándonos a Santa Lucía, afligidos por la sed, el cansancio, y las adoloridas plantas de los pies, a fuerza de caminar por terreno eminentemente rocoso. Cuando empieza a oscurecer, contemplamos una estupenda puesta de sol, mientras un aire húmedo y helado desciende de la cumbre violentamente, presagiando una inminente tormenta y levantando el fino polvo que abunda en esta árida región.Finalmente a las 20:20 llegamos de regreso a Santa Lucía, donde nos deleitamos con un refresco helado y nos apresuramos a establecer nuestro campamento antes de que se desate la tormenta, pues el viento y el polvo continúan azotándonos. Y así armamos nuestras carpas, cenamos y luego nos entregamos a un merecido descanso. El viento y el polvo continúan gran parte de la noche, junto con rayos, truenos y un poco de lluvia, pero a nosotros ya no nos molestan.


Ha sido una excursión cansada, que pero nos ha dejado una muy gratísima satisfacción de haber cumplido con nuestro objetivo y haber podido conocer regiones muy bellas de nuestra Sierra Madre Oriental. Cabe resaltar que de los 33 participantes que llegamos a la cumbre, nueve pertenecemos al Cóndor. Una vez más, Unidos hemos salido Adelante.


El domingo 2 de mayo a las 7:00 AM encienden el ruidoso motor diesel del autobús a manera de despertador. Rápidamente levantamos las carpas y desayunamos, y a la 8:25 cinco minutos antes de la hora prevista, emprendemos el regreso por el camino de terracería.


A las 9:30 llegamos a la carretera que lleva a Dr. Arroyo. Nosotros tomamos en dirección opuesta, y a las 10:49 llegamos a la Carretera Central, un poco al sur de San Roberto. Cabe aclarar que esta carretera no pasa por Galeana ni sube la sierra. Como a las 2 PM llegamos de regreso a Monterrey, terminando así esta extraordinaria excursión.


La Capitanía felicita a todos los asistentes a esta excursión por su disciplina y espíritu de unidad. Y en forma especial congratula a nuestros dos nuevos Consocios, Erwin Yeverino y Orlando Salazar y les da la bienvenida a nuestro querido Club Cóndor. Que disfruten de muchas y muy gratificantes excursiones durante muchos años.

            Redactó: Eduardo Verduzco.   

 

 

PEÑA NEVADA 

 

En una semana que no se antojaba viable salir a recorrer las maravillas que nos ofrece la naturaleza, por ser estos unos días lluviosos y frescos surge el ánimo, la inquietud y la impaciencia porque llegase el viernes 30 de abril por la noche, preparando lo necesario con antelación y con los nervios provocados ante un nuevo reto me dispongo a salir de casa con las cosas necesarias previamente sugeridas por Eduardo Verduzco; cantidad considerable de agua, bebidas energizantes, chocolates, enlatados, y una gran dosis de aventura, así como también el arropo tan necesario para esos días inclementes, lámpara, y un cambio por si las aguas, una tienda y saco para dormir, una pizca de ciudad, bastante adrenalina y ánimos de hacer un recorrido harto interesante.


Ese viernes en particular la noche estaba serena y agradable, iniciamos nuestro recorrido hacia Peña Nevada -ubicada al sur del estado de Nuevo León, en el municipio de Doctor Arroyo, el cual colinda al Noreste con Zaragoza, y al Sureste con Mier y Noriega, ambos también municipios del estado-, a las 23:00 horas el transporte que nos acercaría a nuestro destino comenzó a trazar la ruta, durante el trayecto luego de una amena charla y una oración silenciosa a Dios, pidiendo nos cuidara en esta empresa, nos permitiera poder estar más cerquita de Él y conseguir regresar con bien a nuestro punto de partida. Nos dispusimos a aprovechar el tiempo descansando y tratando de dormir.


Finalmente y después de 6 horas y media de recorrido, una cantidad considerable de baches que sorpresivamente nos espantaba el sueño un instante, una nube de polvo dentro del camión que fue nuestra compañera cuando menos la última hora y media del recorrido, quizás sólo era una invitación a lo que nos esperaba, o un desperfecto en transporte, no lo sé. Ya en nuestro destino y siendo las 5:30am, con un clima abrigador, conversaciones por doquier y muy poca luz nos dedicamos a preparar nuestras mochilas con lo más necesario para nuestra excursión. Una vez que el grupo concluyó de verificar que todo estaba listo iniciamos la caminata, el reloj marcaba las 6:00 y la montaña a la que nos dirigíamos solo era una silueta en el horizonte, provistos de lámparas recorrimos en silencio el preámbulo de la excursión, en el horizonte el sol fielmente se aproximaba haciéndose notar, las lámparas perdieron su brillo y fueron a parar a un lugar seguro.


Después de un par de horas de caminata estorbaba la chamarra y no se apreciaban rastros de nubes gruesas, eso hacía sospechar que sería un día intensamente abrasador, durante el trayecto las sospechas se convirtieron en hechos, buscábamos descanso en lugares provistos de la sombra de los árboles para refrescarnos un poco, probar algún bocado y tomar aliento. La gravedad y lo extenuante del camino hacían de la mochila a cada paso que se daba una carga cada vez más pesada.


En un paisaje que si bien no era lo que esperaba, sí tenia mucho que ofrecer, una panorámica envidiable, flora y fauna distinta y llena de colorido que se abre paso a pesar de las tragedias, aromas nuevos, aves que de cuando en cuando trinaban y se dejaban ver. La parte sombría de este paisaje fue sin duda la naturaleza muerta, y es que por comentarios de los compañeros me enteré que precisamente parte de esa sierra sufrió los embates del fuego hace cerca de cinco años, destrozando a su paso lo vivo y dejando como mudos testigos inertes a los árboles secos.

Por fin ante nosotros la cumbre, llegamos a nuestro objetivo, una cumbre de 3540 mts. SNM, vinieron las felicitaciones generales que sentaron de maravilla, después de ocho horas de una extenuante caminata y haber ascendido cerca de 2000 mts a cualquiera le caen bien. La altitud y presión atmosférica ya estaba haciendo de las suyas, provocando malestares en algunos de nuestros compañeros, tales como: nauseas, falta de apetito, dolor de cabeza y sueño, antes que esto se pudiese agravar nos instalamos para disfrutar de una gratificante comida que allá sabe a gloria y potencializa nuestros bríos. Después de la deliciosa comida y un corto pero merecido descanso, y como dato para registrar en la memoria, Erwin Yeverino y Orlando Salazar rindieron protesta y así pasaron a formar parte activa en las filas de nuestro querido Club Cóndor. Finalmente vinieron las fotos grupales, otro pequeño descanso y la realidad, teníamos que descender, así que nuevamente y mochila a la espalda (ya con menos carga) iniciamos el descenso, siendo en mi reloj las 15:00 horas.


A paso lento en algunos momentos, rápido en otros, nos acercábamos a donde pernoctaríamos (el punto de partida, un pueblito llamado Santa Lucía), el sol de frente a nosotros, un camino accidentado; que se torna más difícil por el cansancio acumulado, la atracción gravitacional del planeta, el peso en la espalda, sin viento que soplara, y ni rastros de nubes así fue nuestro descenso. Con algunos descansos para recobrar fuerzas y tomar agua pasaron las horas, el sol se fue ocultando en el horizonte provocando un efecto de nubes rojizas, grisáceas, azulosas, moradas, todas ellas armoniosamente ordenadas haciendo de esto un momento envidiable y memorable.


Estando aproximadamente a una hora de nuestro campamento, yo junto con los demás integrantes del Club Cóndor nos quedamos un tanto rezagados del grupo, y es que esperábamos a Eduardo Verduzco y Erwin Yeverino, ambos tuvieron molestias si bien no serias, si precautorias. También Orlando padeció algunos malestares, así que como es costumbre en el Club Cóndor caminamos a su paso, intercambiado impresiones del lugar se nos pasó el tiempo, así fue como llegamos a nuestro campamento (que fue en el pueblo de Santa Lucia), cuando ya estaba el sol iluminando otra parte de la tierra y siendo las 19:30 horas.


Solícitamente buscamos descanso y nuestro pedacito de suelo donde se armarían las tiendas de campaña y pasaríamos la noche, algunos cenaron cerca de sus casas de campaña y se dedicaron a descansar, otros nos dispusimos a buscar darnos un baño para posteriormente cenar algo calientito y cocinado con el toque que le dan los oriundos del lugar. Opíparamente cenamos, platicamos con los compañeros y ya cerca de las 23:00 horas nos dispusimos a dormir y descansar de una muy ajetreada travesía. A las 7:30 horas del domingo estábamos ya guardando nuestras mochilas, nos dispusimos a desayunar, a las 8:30 am el camión volvía sobre la ruta que trazó.

Con un contingente de 35 personas; de diferentes clubes, y sin novedad en el retorno a Monterrey, llegamos a esta ciudad siendo las 14:15 horas, contentos todos por el viaje realizado, por no haber tenido ningún percance de consideración, con la satisfacción y una sonrisa dibujada en el rostro al haber logrado una vez más subir una montaña.


Redactó: José Luján

 

 

La verdad me siento feliz como una lombriz. Ayer domingo lejos de querer descansar estaba más activo y animado que nunca, hasta se sorprendió mi esposa y me comentó que me apoyaría con las actividades en el Cóndor.


La verdad, la actividad me permitió conocerme un poco más, me sorprendí al aguantar el dolor intenso que tenía en la rodilla y salir adelante; eso me motiva pues lo llevo a aplicarlo a la vida misma, así debemos actuar. Había momentos en los que quería sentarme a descansar y dejarlo todo, veía tan largo y tortuoso el camino para llegar al pueblo, pero me animaba mentalmente a seguir, gracias por el apoyo, Lalo.


Algunos pueden pensar que estamos locos en subir una montaña, acompañados con sed, cansancio y a veces dolor, pero para mí cada vez es más adictivo.


Espero seguir disfrutando de más retos con el Cóndor.


Redactó: Erwin Yeverino

 

Eduardo:

 

Disfruté mucho la excursión ya que hace mucho no hacía ninguna, el cerro fue un desafió para mi fuerza física, no por lo pesado si no por lo largo de la excursión, lo más que había caminado eran 5 o 6 horas en "La Calle" y la altura también fue mayor, pero lo disfruté gracias a la compañía de los Cóndores, los cuales me apoyaron bastante durante todo el recorrido.


Definitivamente disfruté mucho más la subida que la bajada ya que la técnica del doble calcetín no me funcionó y lo único que logré fue tener 4 ampollas grandes en mis pies que al bajar me molestaron enormemente.

 

 

Pertenecer al club "CONDOR" es un gusto y honor ya que excursionar es una de las cosas que más disfruto hacer, y en un grupo de tanta historia y experiencia como lo es "El CONDOR" me da mucha confianza.


Muchas gracias por dejarme formar parte del Club y a ti personalmente por ser mi padrino.


Redactó: Orlando Salazar

 

 

¡Qué buena excursión nos aventamos el pasado fin de semana!!!!


Redactó: Fernando Lozano Barraza

 

UNIDOS Y ADELANTE


Asistentes:


Castillo Juarez, Alberto
Gómez Rodríguez, Juan Carlos (a)
Lozano Barraza, Fernando
Nava Navarro, Jesús Sr.
Pérez Luján, José
Rodríguez González, Francisco (i)
Salazar Chávez, Orlando (Rindió su Protesta)
Verduzco Martínez, Eduardo – Capitán Suplente
Yeverino González, Erwin (Rindió su Protesta)

 

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COMENTARIOS ACERCA DE LA RESEÑA


Eduardo,
Los relatos son verdaderamente emotivos, son un reflejo del gusto y la satisfacción que dan el haber cumplido con la meta fijada.


Un fraternal Saludo


Armando Rubio, P.E.

(Participante en esta excursión) 


Eduardo,


Gracias por enviarme la reseña de su  excursión a Peña Nevada, y como siempre sucede al leer algo interesante y de lo que uno está acostumbrado a hacer, fue como estarlos acompañando durante todo el periplo.


Durante Abril, Mayo y Junio, no estaré disponible para salir  a las excursiones programadas  con mis compañeros de Club (Chimalhuacan), por motivos familiares. Así que tendré que conformarme con leer y participar en espíritu de  las reseñas de Uds. y mis compañeros. Gracias de nuevo.

 

Tu amigo Gilberto.

 


PD. Felicidades por ese logro de Peña Nevada, y de  las que vienen, estaremos al pendiente.  Nosotros tenemos un programa similar al de Uds. que es el Programa 2004, Excursiones Históricas.  

 

Gilberto Cerda Carrillo

CEM Chimalhuacán  

 

 

 

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Montañista británico